viernes, 24 de febrero de 2012

Tapati Rapanui, un verdadero Carnaval


Los días que siguieron a nuestro grandioso debut sobre el escenario, donde debo decir con orgullo que salimos triunfantes entre el público, que nos ovacionó con gran energía y, entre el jurado, que nos entregó el puntaje mayor; fueron de alegría, asombro, colores, armonías callejeras, arcoiris de flores, plumas, coronas, estatuas majestuosas, gallinas gigantes, barcos navegando en medio de las calles, cuerpos desnudos paseándose sin pudor entre la multitud y mucho, mucho más. Todo en un ambiente de carnaval que no tiene nada que envidiarle a Brasil, porque en Tapati RapaNui la alegría es el lema de cada día, no importa de donde vienes, no importa que la ley de migración (para los chilenos) esté en discusión, no importa si hablas albanés, inglés, chino mandarín o no hables, simplemente debes dejarte llevar por el poder de la fantasía y coger esta tácita invitación a ser parte de un mundo mágico, donde la única exigencia es ¡¡¡SONREIR Y SER FELIZ!!!

La fiesta aquí no para durante 15 días, luego de ensayos, presentaciones, bailes y veladas nocturnas, ahora el itinerario te lleva a a Anakena para el curanto, luego a la caleta para presenciar el 'A'ATI E RUA-PA'ARI, TANA 'API o duatlón, subes el cerro PU'I para lo que será la competencia más extrema de la Tapati: HAKA PEI (deslizamiento en troncos de plátanos por la ladera de un cerro con inclinación de 45°, la velocidad que se agarra es sólo para valientes), gozas con los RIU TUAI o cantos ancestrales de grupos corales, los extranjeros toman fotos como locos a los cuerpos pintados, que como maravillosos libros de cuentos nos relatan hermosas y milenarias historias; acudes junto a varios a HANA VARE VARE para el TUNU KAI o muestra gastronómica, arriendas autos para ir a VAI HÜ para la carrera de caballos ('A'ATI HOI) y la captura de la morena marina (HERE KOREHA) y éstas son sólo algunas de las múltiples actividades que podemos vivir quienes estamos por estos lados, pero si creen que esto es todo, ¡se equivocan amigos! aún lo mejor estaba por venir y literalmente el asombro, la magia y la belleza invadirían las calles de todo un pueblo, sin embargo, creo que aún no es hora de tocar este punto y seguir otro poquito con lo que es la TAPATI. 


Las competencias, mayoritariamente en el mar, eran de fuerza y de resistencia, los competidores debían cruzar el océano, por ejemplo en el duatlón, primero a nado sobre una mini barcaza y luego remando sobre ella, sorteando las olas, el cansancio, el sol inclemente sobre sus espaldas y la sal entrando en sus bocas, la presión de sus familias, el orgullo del padre campeón de generaciones pasadas, el redoble de tambores puestos sobre botes para alentarlos en su camino. Hubo aquellos que por querer ganar con más malicia que astucia, montaban respetables olas y, mientras miraban desde la cima de ellas como dejaban atrás a sus competidores, el mar les enseñaba que en sus aguas es él quien decide y en un dos por tres el experto nadador quedaba bajo una gran masa de agua tratando de recoger, primero su dignidad, y segundo su barcaza de totora para dar las últimas brazadas antes de la meta.

Hubo también visitas ilustres que llegaron a la isla para homenajear y participar de esta fiesta y no hablo de algún rapanui que “triunfe” en la tv (aquí ellos son uno más del montón), sino de visitas realmente valoradas y admiradas por todo el mundo rapanui, toda una revolución tenerlos en la isla y poder disfrutar de su arte. Hablo de los Marquesianos (tahitianos oriundos de la isla de igual nombre), que desembarcaron en una delegación de aprox 50 personas, entre autoridades, músicos, bailarines, encargados de marketing y comunicaciones, excelentes talladores de madera, envidiados bailarines, galantes polinésicos con un toque de encanto francés, hermosas mujeres con su cabellera negra al viento, coquetas y silenciosas; gozadores de la vida, la comida, la cerveza, obviamente la Hinano (de origen tahitiano). Ellos venían a bailar y homenajear a sus hermanos polinésicos con una presentación especial para esta ocasión, que para ser sincera es más elaborada que la rapanui, sus bailes y cantos poseen más matices, los hokos son más vigorosos y sus atuendos más llamativos, quizás aquí radica la esencia de tanta admiración, quizás son como sus hermanos mayores, que se yo... pero la fiesta debe continuar, ya habrá tiempo para conocer la cultura marquesiana, ahora sigamos con la Tapati, bailando y cantando por las calles de este pueblo que detiene el tiempo y el mundo con el sólo fin de ser feliz y porque simplemente lo mejor, está por venir.

viernes, 10 de febrero de 2012

Bailando bajo las estrellas: Comienza Tapati Rapa Nui 2012

La ansiedad estaba a mil, el sol iluminaba las calles como hace días no lo hiciera y en todas partes, el tema obligado era el inicio de la Tapati. Los últimos ensayos de los bailarines y cantantes se atropellaban sobre el escenario y los nervios daban paso a la rigurosidad de los últimos detalles que deben ser afinados. Todo tenía que salir perfecto, porque esa noche se daba el vamos a 15 días de fiesta y competencias tradicionales, donde miles de extranjeros estarían con los ojos puestos en cada detalle, en cada competidor, en cada participante y sobre todo, en cada una de las candidatas. ¡¡¡Este día todos seremos unas estrellas!!!


Competencia Nui Pa'ari
El primer día de Tapati fue formal, con la típica ceremonia de inauguración, presentación y saludos de las autoridades, uno que otro baile y listo, ¡a dormir! porque al otro día comenzaban las competencias en el Rano Raraku: Ta'u Rapa Nui Pa'ari (Triatlón adultos), Ta'u Rapa Nui Tana 'api (Triatlón Rapa Nui juvenil varones) y Kau Pora Na Vi'e (Natación con flotadores damas y candidatas). Si los nombres les son complicados imagínense como eran las pruebas, ¡ya se las querría cualquier reality o entrenamiento militar!, la exigencia humana llega al extremo y literalmente el hombre y la mujer se superan así mismos. Imagínense que deben nadar en el cráter del volcán, sobre una pequeñísima balsa de totora, llegar a la orilla, correr alrededor del volcán y, finalmente, dar una última vuelta con dos cabezas de plátanos sobre los hombros, realmente Iron Man queda chico al lado de todo esto. Durante toda la competencia se escuchan tambores, hasta que el silencio se apodera de todos los asistentes que ven como se acerca, cansado y sudoroso, el primer hombre que cruzará la meta y se coronará ganador...el aplauso es espontáneo, sólo se escucha una gran ovación que inunda todo el ambiente de manera ensordecedora, mientras, el campeón recibe los aplausos y saludos de sus compañeros y su pecho se hincha de orgullo. 


Terminadas las competencias en el cráter del Rano Raraku, volvemos corriendo al pueblo cerca de las 6 de la tarde y sólo quedan menos de dos horas para que comience una de las noches más esperadas. Estamos hablando de más de 300 personas sobre el escenario (por candidata), bailando tres temas tradicionales, con bellos trajes y una puesta en escena que uno no se imagina pueda darse en el lugar más apartado del mundo. Los nervios de quienes competimos están a mil, hay que probarse los trajes por última vez antes de subir al escenario, maquillarse un poquito para las fotos, cuidar cada detalle de la presentación, ponerse la corona correctamente, cuidar de no perder ninguna pluma, colocar el collar al lado correcto, ensayar con la compañera algunos pasos, sacarse la foto para el recuerdo y luego... sólo esperar nuestro turno. 


Candidata Lily Pate.
¡Ya!, comenzó el show, todos nos emocionamos porque en menos de 10 segundos seremos nosotros los que estaremos en el escenario y bajo las estrellas, sintiéndonos reinas, vestidas como nunca imaginamos y con la responsabilidad de bailar mejor que nunca. Suenan los primeros acordes y entramos por un túnel enmarcado por nuestros machos rapanuis, ellos van ataviados con trajes tan hermosos como los nuestros, con tocados de plumas, pecheras y sus cuerpos pintados. A nuestro paso se arrodillan y nosotras sonreímos y saludamos con nuestros ramos de plumas blancas, se siente genial, es increíble la energía que se transmite en estos 5 minutos de presentación, la alegría nos desborda y eso se transmite al público que aplaude y se maravilla con las llamaradas de fuego, con el colorido de los trajes que se mezclan al ritmo de la música, con la espectacular entrada de la candidata, su cadencia al bailar y la virilidad de los machos, que sin importar su contextura física derrochan actitud ganadora. 


Se acerca el final, el gran cierre, no serán más de 5 segundos donde todas y todos seremos protagonistas de este show, cada uno brillará con luz propia y estará al centro del escenario para deleite de todos, la adrenalina se siente en el cuerpo y en el alma, todos tenemos una sonrisa de oreja a oreja y la felicidad no es parte del show, BROTA desde el corazón, porque tengan por seguro que estos brevísimos segundos de gloria y alegría son los momentos más hermosos y mágicos que me han tocado vivir en los últimos meses, porque la Tapati tiene magia y yo fui tocada por la magia de Rapa Nui. 

miércoles, 18 de enero de 2012

Tapati, una fiesta para soñar

Con las campanadas del nuevo año comienzan las estrategias, los murmullos, las familias negocian alianzas, se forman clanes, todos conversan en silencio y a viva voz de lo único que realmente importará en estos próximos 45 días. Las enemistades con los chilenos terminan, no importa si eres del conti o extranjero, todas las puertas están abiertas para que seas parte de la fiesta más hermosa de nuestro país: TAPATI.

Sin duda Rapa Nui es otra cosa desde el primero de enero, una magia mezclada con nerviosismo se apodera de ella, de los hombres, de las mujeres y los niños, todos cambian su rutina de mar, olas y surf por un bien mayor que los une y divide en dos grandes clanes. Desde el primero de enero todas las conversaciones comienzan con “Y por quien vas a bailar?, ¿a qué candidatas vas a apoyar?”, porque esto es un tema de estado, no importa si bailas bien o no, si eres chileno o extranjero, ¡TODOS! deben ir por una de las postulantes, mejor dicho, decidirte por una de las familias. Para los colados como yo, sólo vas por quien te tinque más, por los horarios de los ensayos o por lo que te quede más cerca, en cambio para los rapanuis, este es un temazo, se busca en el árbol genealógico las relaciones sanguíneas, las amistades, el estado actual de las familias, los vínculos y compromisos de toda índole y, como acá todos son familias de una u otra forma, el asunto se convierte en producto de rencillas y declaraciones de paz o guerra, aquí no hay punto intermedio, el grito de batalla es simple: O estás conmigo o eres del enemigo.


Lili Pate, mi candidata

Los ensayos comenzaron sagradamente el 2 de enero en los gimnasios del Liceo y del Colegio Católico, desde los niños a los adultos debieron decidir por quien ir, en esta ocasión: o los Pate o por los …., (no me recuerdo del apellido); si no eres de acá, los primeros días te dedicas a mirar y ver los dos ensayos, pero luego debes optar, porque aquí no sólo está en juego el apellido de la familia y el honor del clan (como aprendí más tarde), sino que en esta ocasión se van a enfrentar dos grandes grupos de músicos, integrantes de los más famosos team de baile que tiene la isla, a esto hay que sumar que están encabezados por primos en trincheras rivales. Con estos datos ya comienzo a dimensionar el verdadero peso de esta fiesta, que como dije antes, para los rapanuis no es una ligereza, por el contrario, se comprometen a full, pelean entre ellos para que todo salga perfecto y no dudan en alzarte la voz para que lo entregues todo en las competencias. 




Sinceramente yo pensaba, al igual que muchos “osados curiosos” que vamos a los ensayos, que esto no pasaba de ser una linda y novedosa experiencia, además de un gran atractivo turístico, consistente en un desfile donde toda la isla sale a las calles con trajes típicos para terminar con tres noches de competencias de coreografías. ¡¡¡Cuan equivocada estaba!!!, aquí hay honor, pasión y garra en estas dos semanas que dura la Tapati, dónde no sólo hay bailes, sino que hay competencias extremas de natación, lanzarse por la ladera de un cerro sobre hojas de palmeras, confección de trajes, muestras gastronómicas y competencias de cantos entre dos coros de personas rapanuis que cantan en su lengua desde la puesta de sol hasta el amanecer y mucho, mucho más.

A esto hay que sumarle una considerable inversión familiar, se habla de millones; porque imagínense vestir a más de 500 bailarines de todas las edades, más los músicos y la candidata, NO HAY BOLSILLO QUE AGUANTE, además de dar colaciones todos los días, movilizarse a los cerros o a la costa para entrenar a los competidores que se enfrentarán en las competencias físicas, abastecer a las costureras, la mayoría familia: madres, hermanas, tías, abuelas, vecinas, amigas... de todo lo necesario para confeccionar los trajes, porque si necesitas un hilo especial o un respuesto para la máquina de cocer JODISTE NO MAS, aquí no hay donde conseguirlos, sólo quedaría pegarse un viaje a Chile de emergencia. Ah!!! se me olvidaba el desfile, con carros alegóricos, toda la gente vestida con trajes autóctonos o con alguna creación personal, todos pintados con Kia (tierra de colores), con tatuajes que cuentan su historia familiar, todos ataviados de plumas, conchas y productos nativos.

Uff, de solo enumerar las actividades me cansé y eso que me quedan muchas cosas en el tintero, experiencias que aún no he vivido, sabores que no he probado, ensayos que aún no terminan y bailes que cada día añaden un nuevo elemento.

Por todo esto, yo digo que esta es la mejor época para visitar Rapa Nui y si estás en la isla entre enero y febrero debes participar, bailar, cantar, andar a pata pelá y pintarte el cuerpo... y por eso, en este preciso momento cierro mi blog y corro a mis ensayos a sudar la gota gorda por mi candidata.  

miércoles, 4 de enero de 2012

¡Navidad, Año nuevo¡ ...¿qué pasó?


(Segunda parte)

La tarde comenzó su recorrido silenciosa y tranquila, en las calles no había ese bullicio al cual estamos acostumbrados para estas fechas, donde la gente corre hasta último minuto haciendo las compras del “por si acaso”. Era demasiada tranquilidad para ser real, pero era real; desde el hostal donde vivo (el cual está emplazado en una pequeña colina) se podían apreciar las calles vacías, sin autos, sin gente y un silencio inmenso, total; el cual era agradable hasta cierto punto, porque después, me sentía como la protagonista de esas películas donde en el mundo sólo existes tú y quizás, alguien más en algún lugar.

Poco a poco el silencio fue roto por los primeros preparativos del asado, había que buscar leña para el fuego (acá los asados son con leña y jamás con carbón, a no ser que seas turista o simplemente chileno) y preparar las parrillas, la carne estaba lista en alguna cocina de no se quien, así como también las ensaladas y los acompañamientos varios, sólo quedaba sentarse a beber cerveza y escuchar un mezcla de música rapanui y reggae, ¡el ambiente parecía alegrarse y dejar atrás la inquietud silenciosa!. Cada cierto tiempo, los invitados repetían la pregunta sobre qué se haría luego de comer: ir a bailar, ir a ver los fuegos artificiales, dormir, quedarse en casa con la familia, quizás lo hacían movilizados por el afán de crear un nexo entre chilenos y rapanuis, o simplemente, porque la mecánica de la situación hacía que la respuesta se olvidara al terminar de escucharla.

Miraba la hora y pensaba qué estarán haciendo en Melipilla, comprando pan que alcance hasta el lunes pal desayuno, corriendo a la farmacia por un Kitadol por si alguien tiene resaca, yendo por segunda vez a la botillería por alguna bebida y, buscando algún lugar donde encontrar helado de piña para la champagne. Mientras, yo aquí y los únicos tres compatriotas, seguíamos tomando cerveza en la terraza viendo, como el último día del año se nos iba como cualquier otro. .. no importaba el asado y las parrillas que empezaban a humear, ni las cervezas que jamás se acababan, porque cuando vives en un hostal esta escena es cotidiana, ¡que le das la bienvenida a alguien, que le das la despedida a alguien, que el recién llegado te invita a cenar, que un turista invita a todo el hostal a comer...!, pero hoy, día de fiesta around the world el ambiente no era de fiesta, la música no cantaba “Un año más, que más da...”, “El Galeón español llegó...”, “Agua que no has de beber...” (porque no me digan que puede haber año nuevo sin las clásicas cumbias de la Sonora Palacios, ¡que Wuachiturros y no se quien!, en año nuevo se debe escuchar un mix de buenas cumbias) todo era igual que siempre.

Llegó la hora de cenar, a eso de las 10 de la noche, todos nos arreglamos y los chilenos tomamos nuestros teléfonos para saludar a la familia, era un poco freak estar diciendo ¡Feliz Año Nuevo! a las 10 de la noche (tenemos dos horas menos en la isla), pero esta fue una acción que nos acercaba un poco al hogar y nos llenaba de felicidad, una felicidad que pronto también estaríamos experimentando (?). Vino la cena, conversaciones varias y listo, a las 11 de la noche se partió al Hanga Vare Vare en busca de la fiesta y los fuegos artificiales, en el camino uno se iba encontrando con las familias y turistas que enfilaban hacia el mismo sector, se veían botellas de champagne en las manos, sombreros en las cabezas y serpentinas en el cuello, a lo lejos se escuchaba música en vivo, el clima estaba agradable, tibio, llegamos al lugar preciso y a esperar... comienza la cuenta regresiva (antes de lo que indicaba mi reloj) ¡9-8-7-6-5-4-3-2 FELIZ AÑO NUEVO!. Estallan los fuegos artificiales y la gente no se movió de sus lugares, nadie fue donde el vecino a saludarlo, no sonó ninguna cumbia, todo fue extraño, todo se desarrolló en “sus espacios”, con sus grupos y nada más.

Al día siguiente, una salida a la playa para terminar el asado que había quedado la noche anterior, y el lunes, tres chilenos sentados en silencio, se miran, suspiran y alguien dice: “No hay como pasar las fiestas con la familia”, porque será lo mismo de siempre, con la misma gente, la misma vieja cumbia, el mismo conocido latero que te visita para darte el abrazo, pero al final... es tu mundo y sobretodo, es tu familia.




martes, 3 de enero de 2012

¡Navidad, Año nuevo¡ ...¿qué pasó?

(Primera Parte)

Eramos tres chilenos la noche de navidad tomando cerveza junto a la parrilla, en silencio, mirando las estrellas, escuchando las risas del resto de los invitados, todos rapanuis, que como es natural estaban conversando en su lengua. De repente, un suspiro, casi al unísono, después, alguien dijo: “¡No hay como pasar estas fiestas con la familia!”, después... el silencio otra vez.


Después de una navidad un tanto extraña en donde el espíritu navideño nunca llegó, donde las calles no se vistieron de rojo y verde, donde la celebración de nochebuena se confundió con otras tantas y en donde no había nada que dijera “esto es especial”, los chilenos que estábamos reunidos en el hostal terminamos la velada esperanzados de que la noche de año nuevo sería distinta. ¡Porque el año nuevo toooodoooo el mundo lo celebra!, en todas partes, desde las grandes ciudades con sus juegos de luces, música hasta el amanecer y fiesta total; hasta la más recóndita casita de algún pueblo con una sencilla cena, un licor para brindar, recordar el pasado reciente y anhelar el futuro. Pero la gran incertidumbre estaba ya en nuestras vidas, cómo sería recibir el año lejos de tu hogar, en un lugar donde los chilenos no son bien recibidos por más de un mes, donde la gente no se siente tu compatriota y tú eres un extranjero más... por ahora sólo nos quedaba esperar.


Con el correr de los días la radio fue anunciando los carretes: fiesta en el Bar El Pea, fiesta en la Caleta Hanga Piko, fiesta en el Hanga Vare Vare al lado del mar, fiesta... y así los mismos 3 chilenos fuimos sintiendo las serpentinas y cornetas en nuestros oídos y pensando que ahora sí se venía la fiesta con todo. Al trío de chilenos anhelantes se nos unió un cuarto, esta vez, un turista que venía a pasar unos días a la isla sin más expectativa que el descanso completo, pero nadie puede quedar indiferente a un magno evento como éste y también cayó en la consulta permanente de “cuál era la manera más entretenida para disfrutar año nuevo”, pregunta que a esa altura ya teníamos solucionada ¡¡¡Junto al mar, con fuegos artificiales y música toda la noche!!! 



     Para ponernos a tono hicimos una cena pre-año nuevo con los huéspedes que estaban el viernes en el hostal, venían de Alemania, Estados Unidos, China (o era Japón?) y obviamente Chile, preparamos un rico asado de costillar, con ensalada a la chilena, pebre, arrocito blanco para acompañar, red wine, cerveza y para ponerle un toque exótico, unos pisis (pez autóctono de la isla) a la parrilla. Esto sólo era un pequeño adelanto, porque mañana se venía el año nuevo, se venía la fiesta junto al mar y los abrazos con todo el mundo, porque si en la misa todos se desordenan para dar la paz y le dan la mano hasta el último de la fila ¡¡¡cómo sería de afectuoso el abrazo de nuevo año!!!.


El último día del año desperté muy temprano, quería terminar todo en la mañana y concentrarme sólo en la celebración, la cual ya habíamos decidido con los participantes de ella comenzarla temprano con su correspondiente asadito (otra vez), para luego “bajar al Hanga Vare Vare”. Pero había algo raro en el ambiente, quizás porque era muy temprano no había movimiento en la calle, no habían autos como es habitual, sólo reinaba el silencio; pasaron las horas, llegó el mediodía y nada, el silencio seguía ahí, pensé que era debido a que la mayoría de la gente no vive en Hanga Roa (el pueblo), sino en la costa ( en el “UTA” como le dicen aquí) y ya habrían partido a sus hogares para la celebración, sin embargo, al poco andar me di cuenta que la verdad era otra... ( to be continued)

martes, 20 de diciembre de 2011

Una Navidad muy, pero muy diferente


    Si no hubiese visto la televisión estos días, creo que jamás (y lo digo muy enserio) me habría dado cuenta qué fecha era, porque por estos barrios nadie corre a las tiendas, no se escucha música navideña, ¡¡¡ni hablar del viejo pascuero!!! no hay viejo, nadie vestido de Santa Claus en las tiendas esperando a los niños para la foto, ningún reno asomando su nariz roja, porque por acá no vienen, por culpa del calor qué está haciendo y si llegan a hacerlo, el pascuero tendría que ponerse zunga y cambiar los renos por peces.



Ya estamos a pocos días de Navidad y sinceramente no estoy inundada del espíritu navideño como es mi costumbre, este año no me preocupé de armar el árbol, ni darme unos minutos en busca de aquello que el viejito obsequiará a mis seres queridos. Muy por el contrario, sólo me di cuenta del contexto cuando vi un comercial de Líder diciendo que todo lo que deseas para estas fiestas lo puedes conseguir en sus locales y recién ahí caí en cuenta de la fecha: Muy pronto estaré celebrando nochebuena, navidad y año nuevo en el ombligo del mundo, pero donde está el árbol vestido de rojo y verde? dónde están los regalos que uno comienza a esconder para que nadie sepa qué compraste hasta que los abran?, donde están los manteles con campanas y el cola de mono?

  No es que acá no celebren Navidad y los niños sean unos extraterrestres que no saben de la existencia del pascuero, la diferencia radica en la forma de acercarse a esta fecha, más tranquila, sin la vorágine de las compras, las tarjetas de crédito, el stress de las cenas familiares y los cachos del amigo secreto. Quizás sea por el contexto geográfico y la conectividad con el resto del mundo pero aquí, en especial en estas festividades, todo pareciera ser más lento, cosa extraña en cualquier lugar del mundo, pero aquí se da así. Sólo cuando ves un árbol en la casa de alguien, recién ahí dices: “Chucha, debo hacer el arbolito”, porque si a esta altura estaban pensando que no hay nada de nada, se equivocan, hay, pero poco y es tan reducido que pareciera no existir.

En las calles todo sigue relativamente igual a no ser por un nuevo café que desde el 1° de diciembre decoró su local con grandes monos de nieve, renos y pascuero y todos ellos se ven ¡¡¡taaaan extraños!!!, como que están desubicados entre tanto surfista con tabla y gente con traje de baño tomándose, junto a ellos, un rico jugo de guayaba natural. Y aquí es cuando baja la nostalgia de la tierra y la familia, de pasar las fiestas comiendo lo mismo de todos los años (porque es tradición), de ir viendo como el árbol se llena de regalos y pelear por el mejor momento para abrirlos, de recibir algún presente inesperado y pensar “mañana debo comprar algo”, de recibir lo que tanto te gustaba en la tienda y por ser caro dijiste “ojalá me lo traiga el viejito”.


    Uff, a la distancia todo lo que te da lata en estas fiestas lo comienzas a extrañar, idealizas cada cosa que recuerdas, cada momento fue mejor que el actual, el árbol más grande, los adornos más bellos, ¡¡¡si hasta las tarjetas musicales son encantadoras en mis recuerdos!!!. Pero sería muy mala elección quedarme con lo que podría ser y no vivir este momento, que de una u otra manera será muy distinto a todo lo que he vivido en estos meses, y por eso, desde ya y con un poquito de nostalgia, debo dar gracias al viejito pascuero por este regalote que me ha brindado y disfrutar a concho, no se si con cena navideña o a la orilla del mar, una Feliz Navidad en Easter Island.
Felicidades a todos.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Música, raíces y teatro: Todo es motivo de fiesta

“La alegría no sólo es brasileña” dice Joe Vasconcellos  en una de sus canciones  y esta frase se me vino inmediatamente a la mente cuando hoy empecé a escribir; en estas últimas semanas y  de diversas maneras, me ha tocado estar de fiesta constante, el aire parece que se ha vuelto más musical, alegre, lleno de armonías que te incitan a sonreír... y lo más lindo de todo, es que la sorpresa llegó  para quedarse y  apoderarse de todos quienes estamos en RapaNui. ¿Quieren saber que ha pasado por estos días?.

Desde el 1º  de noviembre mágicamente el ambiente cambió, las sonrisas están a flor de piel, la gente anda más contenta, todos los días hay un nuevo lugar, ya sea un café, una tienda de artesanía, un restaurante; los rostros comienzan a rejuvenecerse con la llegada de los hijos, nietos y parientes que estuvieron estudiando en el continente y la música subió su volumen inundando las calles, las esquinas y el mar. Literalmente esto sucedió un fin de semana cuando, Mahani Teave, concertista en piano, regresó a RapaNui  para brindar un concierto gratuito frente a la playa, en el sector de Hanga Vare Vare, donde las puestas de sol son fenomenales y lo mejor, es que está a tres cuadras del centro del pueblo. El sol despidiéndose fue el escenario perfecto para que todos los asistentes, muchos extranjeros  amante de la música clásica y los más, rapanuis que estaban con el deseo de ver  “cómo se veía esta  prima, vecina, amiga del colegio”, que hace años salió de la isla para cumplir un sueño que acá, hubiese dormido junto a los moais, se deleitaran con un espectáculo de alto nivel.

A los pocos días, nuevamente la gente se comenzó a preparar para el Primer  Festival de Música Rapanui, sería todo un día de sonidos autóctonos, bailes, competencias musicales, performance nativas...no cabía duda que este era un evento para todos, para los turistas era su oportunidad  de  apreciar  distintos estilos  musicales y para los rapanuis, era la ocasión de enorgullecerse por los  parientes que  estarían sobre el escenario. Para mí, lo más sorpresivo y simpático, fue ver al muy particular dueño del pub Makona (si vienen lo recomiendo 100%, el lugar es chiquito, íntimo, se come y bebe como los dioses...ah!!! y te ríes todo el rato con Roberto- su dueño, chef y mesero- con tus vecinos, de tu vecinos y de ti) siempre sonriendo, tirando bromas a los asistentes   (aquí todo era muy interactivo con el público, entendieras o no el idioma), vestido con un hami (zunga rapanui confeccionada con corteza de árbol), una corona y cantar en lengua local  acompañado sólo con  dos piedras que golpeteaba cadenciosamente. ¡¡¡¡ Uff, parece que es verdad que en la isla la  música se transmite por genética!!!

Y ahora estamos frente a un “Desembarco Teatral”,   cuatro días de obras de teatro y talleres infantiles gratis para la comunidad. Algunos dicen que es la primera vez que se estrena una obra  en RapaNui, otros dicen tener en sus recuerdos alguna presentada en la isla hace años... como sea, la cosa es que todos hablan de las obras, de lo que verán, de lo que vieron y sobre todo, de aquello que sus hijos harán en la gran función de cierre. Pero lejos, lejos de todo esto, un acontecimiento específico marcó este desembarco: la llegada de un mimo. Cuando se bajó del avión ya venía caracterizado, agarró pal leseo a todo el mundo en el aeropuerto, a los carabineros, a los turistas y hasta a los mismos rapanuis, los niños eran los más felices porque esto si que jamás se había visto acá. Como él es actor  callejero, se le ocurrió hacer intervenciones en la calle principal, frente a la farmacia Cruz Verde, interrumpió un partido de rugby, hizo show en otro de fútbol, los niños fascinados, los adultos también, lástima que no faltó el imbécil ( los hay en todas partes y de todas las razas) que lo insultó y dijo “fuera de mi isla” (como dato extra el Parlamento Rapanui nuevamente ha comenzado con las movilizaciones para que echen a los chilenos residentes), pero él como todo un maestro contestó sólo con humor y pudo ahogar la mala  vibra con la risa del resto de los asistentes.

Y así están los días en la Isla, alegres, multicolores y musicales, pero lo más irónico de todo esto es que después de muchos años y viviendo a una hora de Santiago, vine a ver teatro en RapaNui, en el lugar  habitado más apartado del planeta, ¡¡¡¡ esto bien merece una aplauso!!!!.